Considerada como el órgano más grande del cuerpo, la piel es parte del sistema tegumentario y su principal función es la protección del organismo de factores externos como bacterias, sustancias químicas y temperatura. Sus capas son: epidermis, dermis e hipodermis.

Aunque a simple vista la piel puede parecer igual, hay diferencias desde los aspectos anatómico, funcional y bioquímico; factores que deben de tomarse en cuenta en el uso de productos y procedimientos cosméticos.

El tipo de piel se determina genéticamente y existen cuatro tipos básicos: normal, seca, grasa y mixta. Nuestro tipo de piel puede evolucionar con el paso del tiempo, dependiendo de factores como el clima, el estrés, la alimentación, la contaminación, el clima, etc. Por eso es importante conocer sus características y elegir los productos y procedimientos de acuerdo con ellas.